En este ambiente mezcla de nostalgia y admiración,
rodeado de muebles de época y una copia del
Tintoretto, se siente el espiritu del hombre, del estadista
y del estratega militar frente al avatar de las intrigas,
de las deserciones y la lucha por la libertad del Perú
y de América.
 
Asi se encuentra, junto a un fanal para candelabros,
el retrato de Manuelita Saenz, patriota quiteña, amante
de Bolivar, y que valerosamente se enfrentó a los
conspiradores que pretendían asesinar al Libertador,
en Bogotá en 1828. A la muerte de Bolivar eligió a Paita
como lugar de su desierto, donde falleció el 23 de Noviembre de 1856 víctima de su difteria. Sus efectos
personales fueron quemados. A continuación se muetran fotocopias del texto de la Capitulación de
Ayacucho, la carta de Sucre a Bolivar, fechada el 10 de diciembre, comunicando el triunfo de Ayacucho
y presentándole el territorio peruano sometido a la autoridad de Bolivar tras cinco meses de campaña.
También se puede observar una carta al Comandante en Jefe de la Escuadra Combinada de Perú y
Colombia, acompañando copia de la Capitulacíón de Ayacucho.
 
El Presidente Don Augusto B. Leguía, durante cuyo mandato se restauro por primera vez esa casona,
dono una artística corona en homenaje al Centenario de la Batalla de Ayacucho.
 
   
   








Actualización 05 de setiembre de 2007, 18:00 hrs  
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